Sí, es cierto, se juega al polo. El paso guarda una peculiar instalación con récord mundial: el campo de polo más alto de la tierra. Desde 1.936 se celebra anualmente un campeonato que reúne la elite de la sociedad y del polo pakistaní. Los equipos de Gilgit y Chitral se enfrentan cada año en un excitante partido de una dureza sin igual en la que ponen toda la carne en el asador. Hombres y caballos dando lo más de sí a una altura de más de 3.700 metros, todo un desafío. Ahora todo está tranquilo, solitario. Ni el viento se atreve a respirar, como si se hubiese congelado la imagen aguardando el comienzo de la próxima temporada de polo, el deporte himalayo por excelencia. Ahora los únicos espectadores del campo de polo más alto del mundo son las montañas, leales centinelas de tan venerado terreno deportivo.