El valle de Phandur entre gigantes estériles de roca y gravilla, veinticinco kilómetros de una estrecha y fértil llanura que el río Gilgit da vida. Tras él... la vida desaparece casi por completo y la naturaleza salvaje toma el poder: pistas empinadas, picos nevados al alcance de la mano, torrentes,... hasta que llegamos a su culmen, el paso Shandur.