Una de las noches más destacadas que pasamos durante esta ruta fue la noche que pernoctamos junto al Lago Khalti. Con sus aguas esmeraldas y situado al pie de un gigantesco muro de roca parecía esconderse del mundo y cuando llegamos a su vera fue como si compartiese su refugio secreto con nosotros. Esta vez hemos encontrado entre las arcaicas montañas himalayas un residuo geológico recién nacido -nació hace menos de 20 años- que nos brinda sus aledaños para disfrutar de una cena con trucha de sus aguas y con arroz de los campos que inunda.