Un nuevo puente colgante, esta vez de una solidez contundente, nos obliga a inscribirnos en el libro de registro de la policía. Es justo el punto donde, en su certera carrera hacia el Mar Arábigo, se unen los ríos Indo y el Shyok. ¡Shyok, viejo amigo, cuanto tiempo sin verte! Tienes que acordarte de nosotros, tocamos tus aguas en Ladakh, viajamos juntos por el valle de Nubra. Que alegría volver a verte, en cuanto podamos te saludaremos introduciendo de nuevo nuestras manos en tus frías aguas. Tienes un aspecto magnífico.