Cuando surcábamos el radiante valle de Astor, antesala del Deosai, no pudimos por menos que rememorar el dolor que supuso teclear en la crónica 27 la imposibilidad de entrar en el altiplano del Deosai. Quien iba a pensar entonces que menos de un año después íbamos a tener una segunda oportunidad con nuestra montura española Ceuta-2.000. Cuando perdemos una oportunidad, la damos por perdida totalmente y lo asumimos como tal, casi siempre con tanta resignación como fastidio. No solemos creer en segundas oportunidades. No es nada fácil regresar a estos lugares con un todo terreno español pero la Ruta de los Imperios nos ha demostrado que lo poco probable a veces se hace real cuando fue levantando una a una las "espinitas" que se quedaron clavadas durante la Ruta de Alejandro Magno. Ahora ha rizado el rizo, la propia ruta saca sus propias espinas menos de un año después. Algo impensable cuando partimos de Pakistán … y que tan solo está siendo posible gracias a que los monzones nos han expulsado del sur de Asia y nos ha hecho regresar al Himalaya.