Nos quedamos perplejos cuando llegamos a la cima del paso Batogah Nala, el altímetro señala 4.315 metros y le sitúa por encima de su abandonado homólogo Babusar, con 4.175 metros de altitud. Imposible detenerse ahí, iniciamos el descenso. La ventisca de nieve desaparece al instante y queda atrás como un lejano mal recuerdo. El camino ha sido duro y también muy zigzagueante entre bruscas curvas pero nada que ver con lo vivido en la primera etapa.

Panorámica desde el Paso de Batogah Nala, a 4.315 metros de altitud. Abajo, la pista de acceso y en primer plano los restos de la ventisca de nieve que nos sorprendió en la subida.