El regreso a Pakistán supone muchos deseados reencuentros. Hablamos con Víctor largo y tendido sobre el maravilloso Ladakh que tanto nos ha subyugado. "¿Y está tranquilo estando al lado de Cachemira?", nos llegó a preguntar. "Sí, el "efecto Cachemira" no le alcanza, vive a parte en su rincón perdido en el corazón de las montañas", le dijimos. Cual fue nuestra sorpresa cuando a los dos días de llegar a su casa nos encontramos por la mañana con el periódico del día encima de la mesa donde desayunamos. Normalmente Víctor se lo lleva pero ese día nos lo dejó, … nos lo dejó con una noticia rodeada con bolígrafo y con una frase caligrafiada por él: "¿Con que tranquilo?". La noticia nos impactó realmente, el titular decía: "Tres monjes asesinados a tiros en Leh". Lo leemos entero y es todavía peor. No era en Leh –la agencia de noticias era lo que estaba en Leh- era en Zanskar, exactamente en Rangdum. ¡En Rangdum!, se referían a monjes budistas del monasterio de Rangdum. Acampamos a su lado dos noches. Miramos la fecha de los hechos, todo ocurrió cinco días después de nuestra acampada forzosa en ese exacto lugar con el muelle roto, cuando estábamos inmovilizados hasta recibir los sabios consejos de Cándido. Junto a la noticia de esta acción terrorista siguen más tragedias, otro titular pone "64 muertos en Bombay por riada de barro", los monzones siguen masacrando a la población de esa parte del mundo. Otro, "La huelga paraliza Cachemira" y describe infinitos disturbios del lugar que acabamos de dejar hace nada.