Un nuevo cartel aparece ante nosotros, letras rojas sobre fondo blanco: "RELAX. Now you are out of danger", "RELÁJESE. Ahora está fuera de peligro". Por lo visto esos tramos no pueden ser alcanzados desde el otro lado de la frontera, estamos a resguardo de las bombas pero no de la locura de esta situación. Los carteles que anuncian una nueva entrada en zona de posibles bombardeos se suceden uno tras otro, siempre intercalados con los de "relájese".Nuestra montura sigue rebasando carteles y avanza por una estrecha carretera que se halla encajada entre una montaña que se desmorona y el río Dras. A nuestra derecha, a unos cinco kilómetros, los picos que configuran la línea de "alto el fuego". A nuestra izquierda, a unos veinte metros, líneas de baterías de artillería que sabemos que no son sólo disuasorias sino que son usadas con regularidad. A veces para responder un bombardeo pakistaní del otro lado de las montañas y otras veces sin ningún tipo de razón, simplemente para "recordar" a sus vecinos que están ahí. Los ataques son imprevisibles, cuando uno menos se lo espera empiezan a caer obuses del otro lado de la frontera, de ahí la decisión de poner carteles recordatorios de la posibilidad de "lluvia mortal", bien sea en forma de metralla o bien en forma de avalancha de rocas provocada por una explosión.