Los gompas de los alrededores de la capital -Padum- son el preludio de los monasterios que se ocultan por lugares tan sólo accesibles después de varias jornadas de puro senderismo. Primero llegamos al monasterio budista de Sani, con el insólito emplazamiento que se da muy pocas veces: a ras de suelo. Es un pequeño monasterio-fortaleza que revela su verdadera función cuando se penetra en su interior y revela una sala de oración decorada con frescos y tangas cuyas imágenes palpitan al calor de las velas que descubren sus rasgos.