Las huellas del hombre vuelven a aparecer pero los casi ocho meses al año que este valle permanece aislado le ha permitido preservar sus tradiciones y cultura budista prácticamente intactas. Las estupas se hallan repletas de ofrendas de piedras con inscripciones budistas pero en Zanskar los fieles van más allá de lo visto hasta ahora, convierten las lajas de piedra plana en páginas de arte religioso cuando cuidadosas y devotas manos reproducen a Buda (abajo) o los lugares santos y estupas.