
En el gompa hemos saltado de río y de valle, del Suru al
Stod, y casi sin darnos cuenta hemos alcanzado el puerto de Pansi-La con sus 4.450 metros.
A su lado, un circo montañoso ha extendido una alfombra de gala e incita a entrar en sus
salones interiores, una invitación complicada de aceptar... la alfombra es puro hielo y
su firme está repleto de trampas. Nos recuerda aquellas hermosas plantas rebosantes de
dulce néctar y que invitan a los incautos insectos a deleitarse con esa ambrosía ... que
les supondrá el final al cerrarse como un cepo nada más tocar el estambre. Así es el
glaciar Drang-Drung, un ascendente tapiz congelado que dice "esta es la puerta a los
mayores misterios de estas montañas", un elixir para los sentidos, una tentación
para el ánima... una fría trampa para el hombre.

Detalle del
glaciar Drang-Drung.