Nuestro "yak de cuatro ruedas" nos agasaja, a su lomo vemos como supera todo lo que se le pone por delante, sigue las rutas de las caravanas en un universo de naturaleza salvaje donde los ríos son muros de agua indómita y las rocas centinelas dispuestos a saltar en cualquier momento sobre los intrusos. Mirar hacia abajo impresiona, mirar hacia arriba nos estremece.