Avanzamos por el valle de Dah, la población sigue siendo acogedora y aparecen grabados rupestres idénticos a los que nos encontramos en las zonas de Chilas, Skardu y Chitral en Pakistán. Y cuantos otros nos habremos perdido porque habrán sucumbido en el olvido o sepultadas bajos las frecuentes avalanchas que son pródigas en esta zona. Todo sigue vivo y estos territorios también siguen haciéndose día a día bajo los cálidos rayos de sol del verano y la furia de las ventiscas del invierno. No me extraña que le llamen la tierra de los interminables hallazgos.
Detalle de grabados rupestres las orillas de Indo en el valle de Dah.