Las ruedas de nuestra infatigable montura ruedan pausada y ceremonialmente sobre la pista más alta del mundo: el Kardung-La, 5.602 metros de altitud, pero mucho más alta es nuestra emoción y alegría. La Ruta de los Imperios ha llegado al punto más alto de la expedición y nuestro Mitsubishi Montero se ha convertido en el primer vehículo español en alcanzar este mítico punto. Si los escaladores himalayistas contabilizan sus cimas en "ochomiles" nuestra montura comienza a coleccionar "cincomiles" por las carreteras más altas del mundo. ¡Cinco cincomiles! Ningún otro vehículo español lo ha conseguido.
A nuestras espaldas, centenares de oriflamas budistas ondean en este mágico lugar para que los poderosos vientos de las cimas esparzan las plegarias escritas por todos los valles. Con el mundo a nuestros pies y al igual que en todas las ocasiones especiales de la Ruta de los Imperios- desplegamos la bandera de Ceuta, que se deja hacer por la suave brisa himalaya que acaricia cada uno de los pliegues.
José Enrique también estuvo con nosotros en la ascensión, aunque no físicamente. Apasionado de los viajes en todo terreno también lleva en la sangre el mundo de las motos. Cuando vino a vernos a la India nos entregó, al amparo de la solemnidad del Taj Mahal, el emblema de los "Pingüinos", toda una institución para los moteros españoles y de toda Europa (www.ctv.es/USERS/turismoto). "Que dé la vuelta al mundo con vosotros, nos lo traes de vuelta cuando regreses a España", nos dijo. Justo antes de emprender la subida al Kardung-La se nos vino a la cabeza el símbolo de los Pingüinos ¡y estábamos con motoristas!
Sí, la situación era perfecta, teníamos en nuestras manos la posibilidad de que el símbolo de los Pingüinos llegase a la pista más alta del planeta de manos de motoristas. ¿Qué mejor homenaje al símbolo motero que con tanto cariño nos entregó nuestro amigo? Paramos a los motoristas, les explicamos lo que queríamos hacer y les encantó la idea. Faulner (a la izquierda) lo subiría en su moto BMW, Marcus y Cathy (a la derecha) lo bajarían a bordo de su Guzzy y arriba nos sacaríamos la foto todos juntos, una foto que representaría una curiosa historia de unos motoristas australianos que van de este a oeste y se encuentran con una expedición española que va de oeste a este. Los primeros dan media vuelta al mundo, nosotros la vuelta completa. Dos rutas independientes que se conocieron a más de 5.000 metros de altura (en el Lachlung-La a Faulner y en el Taglang-La a Marcus y Cathy). Dos direcciones opuestas que la magia de Ladakh logra unir para ascender juntos al "Everest" de los automóviles. Luego ellos seguirán su ruta hacia el crepúsculo y nosotros hacia el amanecer. Una curiosa historia, una historia inolvidable.