La historia ilustrada del carro  de Manuniti



El Príncipe heredero, hijo del rey Manuniti, atropella accidentalmente un ternero con su carro ...  pero ...





... la vaca, madre del ternero, al encontrar el cadáver de su vástago en la calle va al palacio del rey...




... y hace sonar la campana de la justicia a la entrada del recinto real.



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El rey, informado del accidente, condena a su hijo a sufrir idéntico destino que el ternero y ordena a su primer ministro que le atropelle en el mismo lugar.





El primer ministro no puede cumplir la orden del rey de atropellar al príncipe y decide quitarse la vida con su espada.




El rey, ante el panorama toma las riendas de la situación y el mismo conduce el carro para atropellar a su hijo.




En la calle ahora yacen muertos el ternero, el primer Ministro y el príncipe. La vaca, el rey y los subditos lloran a sus muertos pero... Shiva (arriba a la derecha) ha visto todo y está conmovido por la inocencia del uno (el ternero), la lealtad del otro (el Primer Ministro), la sumisión a su destino del príncipe, el sentido de la justicia del rey y...




... y ... decide resucitar a todos. El ternero va a la ubre de su madre, el príncipe abraza al rey (¿se la guardará?) y el Primer Ministro da las gracias a los dioses, que desde arriba observan dichosos el final feliz de lo que pudo ser una trágica hisotira.