Escuchamos un murmullo y pasos sobre el suelo de piedra que empieza a calentarse por el sol que hoy va a ser guerrero. Comenzamos a girar en el sentido de las agujas del reloj por la estupa hasta que nos unimos a un grupo de budistas. Han llegado desde Sri Lanka para visitar todos aquellos lugares que en la India conservan la fe que ellos profesan. El emplazamiento deja de ser un muestrario de arte milenario para cobrar vida con sus auténticos fieles, que no lo observan como arte e historia sino con respeto y devoción.