De nuevo el río Betwa, y por él sugen los personajes más inesperados. Aparece un sadhu, un místico que en su búsqueda espiritual se desplaza como un alma en pena. Con sus ropajes amarillo azafrán se sienta sobre una de las rocas de la orilla y entona una oración. Nos quedamos contemplándole y oyendo sus incesantes cánticos. Hemos visto muchos sadhus pero ninguno así, hemos oído muchos cánticos pero ninguno así.
Sadhu en meditación.