A los pies de los contrafuertes palaciegos de Orchha montamos nuestro campamento. Sobre sus muros recibimos los primeros rayos del sol y desde uno de los balcones de sus palacios, vislumbramos el marchito -pero espectacular- recuerdo del prodigioso edén que el río Betwa creó en sus dominios. Oteamos desde sus miradores los templos de Chaturbhuj (en la foto) y de Ram Raja en el centro del pueblo. Orchha ha postergado en su memoria las luchas y disputas territoriales medievales para convertirse en un pacífico lugar inolvidable, en un sueño intemporal.
Orchha. Palacio
Raj Mahal y templo Chaturbhuj vistos desde el palacio Jehandir Mahal.
Orchha. Interior del palacio Jehandir Mahal.