Una curva sigue a otra curva, una puerta a otra puerta. Los muros se van abriendo y el interior del fuerte nos va despejando la llegada hacia la perla de este complejo: el Palacio Pintado (Chit Mandir), una obra de arte refinada bajo el reinado del rajá Man Sing.
La tormenta vespertina caída ayer nos despeja todo el horizonte de nubes y la enorme fortaleza de Gwalior se distingue perfectamente silueteada sobre la colina que corona la ciudad.
La fastuosidad del Palacio Chit Mandir, la perla de la acrópolis de Gwalior.