Y como si la roca cobrara vida nos sorprenden esos ojos de piedra que nos vigilan en cada recodo del sendero que avanza en lento peregrinar ascendente hacia la fortaleza de Gwalior. "Mira a tu derecha", me dice Vicente para que detenga el coche. Miro y quedo maravillada. Mi imaginación vuela. Es un gigante convertido en roca por el sortilegio de una hechicera alocada. Es Adinath, el primer Jina jainista, el que nos observa desde su ventana de piedra y nos hace sentir minúsculos con sus más de 17 metros de altura.
Detalle de la
escultura de Adinath, el primer Jina jainista, esculpido en la piedra ... con una altura
de más de 17 metros.
Esculturas
jainistas labradas en la roca, los "vigilantes" de la ascensión a la fortaleza
de Gwalior.