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   - Fecha: 25 de Julio de 1999

   - Kilómetros recorridos desde Ceuta: 9.350 km.

   - Transmitido desde: Cyrene (Libia).

   - Posición: N 32º 49,482' E 21º 51,902'

      

Etapa:

Libia III

MENSAJES DEL SAHARA

Crónica de Vicente Plédel

-Son 6,75 dinares.- Me dice el encargado de la gasolinera poniendo toda su voluntad por encontrar como se decían esos números en inglés.

-Aquí están. -Le doy la cantidad exacta y las gracias por el esfuerzo de amabilidad que tuvo por hacerse entender.

-Bueno, por lo menos no nos faltará ni combustible ni agua. -Dije mirando a Marián.

-Ni sol ... -Puntualizó ella mientras miraba un cielo especialmente azul.

Estamos en la gasolinera de Germa, la "moderna" Garama, punto de abastecimiento y partida hacia Wadi Mathendous y Nabatir. 150 km. que comienzan con 6 km. de perfecto pavimento, pasan rápidamente a convertirse en 25 km. de pavoroso asfalto deteriorado que finalmente desembocan en pistas de tierra y arena dura para acabar sobre ... desierto puro y duro donde es necesaria la navegación por GPS. Las rodadas parecen las marcas dejadas sobre la arena por el deslizar zigzagueante de serpientes en una carrera sin final. De vez en cuando aparecen algunas balizas que marcan el camino, son enormes neumáticos que en caso de necesidad vital podrían quemarse y su abundante y espeso humo negro indicaría el lugar del siniestro, para proceder al rescate.

El gran Erg de Murzuq nos queda al este y se produce uno de esos momentos mágicos. Viramos en dirección oeste para llegar al wadi y un gigantesco sol anaranjado se dispone a desaparecer tras la pared rocosa. Nos detenemos, paramos el motor para respetar el silencio que requiere la contemplación del espectáculo. Giro sobre mí mismo para admirar todo el entorno y me quedo perplejo ante el panorama.

-¡Marián, mira detrás!

La luna, sublime, con su blanco radiante de luna llena y tan grande como el sol que se ponía ... acababa de aparecer por el este. No dábamos crédito a la hermosura de las dos esferas que competían por ser la más bella, cada una en un lado del horizonte. Hay espectáculos que sólo se pueden ver desde el aire ... o en el desierto. Estos momentos son los que hacen olvidar las penalidades.

La luna se alza victoriosa en el firmamento, el sol se acuesta y nosotros montamos el campamento bajo las ramas de una vieja acacia que se yergue orgullosa en mitad del wadi Mathendous. La luna llena nos ilumina el lugar como si se encendiese un fluorescente en el cielo y no nos hace falta ni encender la luz para preparar la cena.

Amanece entre las 6 y 6.30 de la mañana y nos disponemos a recorrer wadi Nabatir y wadi Mathendous. El ambiente cálido presagia un día caluroso. Nos calzamos las botas altas en previsión de encontrarnos con serpientes o escorpiones, tan prolíficos en los terrenos rocosos durante el verano(¡como ya tuvimos ocasión de comprobar!).

Nos acercamos a las rocas y allí están: las jirafas (las favoritas de Marián), el rinoceronte, el elefante, los avestruces, los búfalos, los bovinos, en la roca más alta los extraños seres antropomórficos en actitud danzante, gacelas, el enorme cocodrilo y su cría... son numerosos los animales salvajes que fueron cincelados en la roca por manos milenarias (entre 6.000 y 10.000 años de antigüedad), cuando esta zona desértica era una sabana repleta de agua, vegetación y vida. Subimos y bajamos entre las rocas para ver, grabar y fotografiar cada una de estas obras de arte. Estamos agotados y exhaustos por el calor y el esfuerzo. Ya casi no podemos ni generar saliva. Nos llevamos la cantimplora a la boca y el agua casi nos quema los labios ... pero no hay otra cosa.

Ya hemos terminado la recopilación de datos y, afortunadamente, no nos encontramos ni un solo escorpión ni serpiente. Nos sorprendió, porque hace dos años sí que había muchos y eso que era otoño, "temporada baja" para esos indeseables seres. Posiblemente hacía tanto calor que estarían al fondo de las grietas en vez de bajo las piedras.

Miro a Marián y la veo con la mirada fija en la cima de la pared rocosa, no apartaba la vista de los danzantes. Se vuelve y me dice:

-Voy a subir a los danzantes. En el 96 subiste tú y yo me quedé con las ganas.

-Pues bebe un poco antes, lo necesitarás.- Le contesto, mientras le acerco la cantimplora. Me encanta verla tan entusiasmada.

-No, la sudaría al instante. Beberé cuando baje, lo prefiero.

-Ten cuidado donde pones las manos, agárrate sólo a las rocas al sol, no metas las manos en ninguna grieta. No tengamos un disgusto en el último momento.

Realizamos "La Última Gran Ruta Nómada del Milenio" alrededor del mundo en nombre de Ceuta pero hay tres lugares que también los hacemos en nombre del "The Explorers Club" de Nueva York y el primero de ellos son los petroglifos prehistóricos de Wadi Mathendous. Marián coge las dos banderas antes de iniciar la ascensión. Es una pared de unos 30 metros pero la dificultad estriba en el calor, los "animalitos" y que la roca está muy desmenuzada y suelta.

Desde abajo veo como no puede estar más de tres segundos con la mano apoyada en la piedra, seguramente las rocas a las que se agarra quemen como ascuas. No es de extrañar, llevan expuestas al sol desde el amanecer y ya son las 3 y media de la tarde.

Por fin corona la roca y comienza a soplar un viento suave y que solo ella disfruta desde allí arriba. Muy oportuno, esto permite ondear la bandera de Ceuta. No le veo bien la cara con el teleobjetivo de mi cámara pero seguro que en estos momentos piensa en Rafa, su hermano, y del día en que nos dio la bandera de Ceuta. Quería que fuese su bandera la que viajase con nosotros y que la desplegásemos en los lugares que más emblemáticos. Éste era uno de ellos.

Saco la foto. Acto seguido Marián repite la operación con la bandera del "The Explorers Club". Es la bandera 138 y la entregaremos en mano en Nueva York justo antes de embarcarnos hacia España y dar por finalizada la expedición ... allá por el año 2.001 ... si todo sale bien y logramos concluir satisfactoriamente esta vuelta terrestre al mundo.

Terminadas las fotos ... Marián sigue arriba, disfrutando como una "niña chica". Es increíble cómo le fascina este lugar desde la primera vez que lo vio hace dos años y medio y se prometió volver. Es la única respuesta para que haya sido capaz de trepar por las rocas, con el bochorno que estamos padeciendo. Le encanta pasar los dedos con suavidad por las estrías de los animales grabados en la roca. Con un delicado cuidado, como si se tratase de una cicatriz aun doliente y en realidad de eso se trata, de una vieja cicatriz del tiempo, de la memoria colectiva. Desde arriba divisa toda la meseta de Seffatef, ennegrecida, infinita, yerma, vacía, pero repleta de una extraña belleza inerte que le fascina. Eleva los brazos y se deja acariciar por la brisa.

- Marián, tienes que bajar, te va a dar una insolación.

- Ya voy, tu ya subiste la otra vez. Dejamé un poco más disfrutar de este momento, no sé cuando podremos volver de nuevo.

Parece la imagen del cartel de la película "Titanic", pero en la proa de este barco de roca no figura el nombre del legendario transatlántico sino unos danzantes de hace miles de años ... y el mar es una vasta llanura rocosa carcomida por el sol.

Por fin se decide a bajar y comenzamos a cruzar a pie el lecho arenoso. Mezclamos nuestras huellas con las de los camellos que se acercaron a beber de una poza que todavía sobrevive desde las pasadas crecidas invernales (4 veces se inundó) pero ahora presenta su cara más árida. Recogemos nuestro equipo. Nos volvemos a despedir del mágico lugar, un auténtico libro de historia con páginas de piedra.

ENCRUCIJADA DE CARAVANAS

400 km al suroeste de la capital Garamante, se encuentra Ghat, la ciudad tuareg del desierto. Desde ella pretendemos introducirnos en el Akkakus. Cuando llegamos a la ciudad, todas las agencias que se encargan de tramitar los permisos para el Akkakus están cerradas, es normal, no es la época y se sorprenden al vernos.

Levantamos la vista y vislumbramos el fuerte italiano que sobre la colina más alta parece todavía querer vigilar la ciudad. Decidimos pasearnos por la antigua medina y meditar sobre nuestro objetivo. Desde lo alto de un tejado divisamos los montes Akkakus y la gran duna que parece acechar la ciudad.

-Mira que extraño -me dice Marián- parece como si el Akkakus tuviese calima y no puede ser, para eso se necesita humedad.

-Será el sol el que provoque ese efecto de algún otro modo. -Contesto sin prestar demasiada atención.

Estaba recordando las experiencias que vivimos la última vez por sus dominios: cuando franqueamos la gran duna (la puerta de "bienvenida"), las extrañas formaciones rocosas, las pinturas rupestres al abrigo de las rocas, las acampadas junto al fuego con nuestro guía tuareg Mohamed... poco a poco comienza a levantarse un viento suave y en pocos minutos una tormenta nos envuelve y corremos para refugiarnos de ella en una vieja casa abandonada. Menudo panorama.

-¡No era calima, era arena lo que veíamos en el Akkakus! -Me dice Marián.

Era el "yabli", el terrible viento del desierto que provoca unas pavorosas tormentas de arena. Su velocidad puede alcanzar hasta los 150 kilómetros por hora, enterrando en arena y destruyendo todo lo que encuentra a su paso. No es la época, suelen aparecer en agosto, septiembre y octubre pero el desierto no respeta los calendarios.

Esta tormenta de arena no era de las más fuertes pero lo malo es que pueden llegar a durar días y anular por completo la visibilidad.

Llevábamos ya tres horas refugiados en esa casa abandonada. No pude evitar pensar en alto.

-Nos pilla un "yabli" de varios días cuando estamos en el Akkakus y nos da algo. La última vez que miré el termómetro del Montero marcaba una temperatura exterior de 53ºC.

-Estaba pensando en lo mismo -me dice. Cómo tengamos que pararnos varios días, ¡o aunque sólo sean 6 horas!, en mitad de la nada, a cincuenta y pico grados y esperando a que termine una tormenta ... ¡No quiero ni pensarlo!

-Ya hemos superado la travesía de Dirj-Idri y el bochorno asfixiante de Mathendous, las señales que nos lanza el destino son bastantes elocuentes y determinantes. ¡Y menos mal que nos ha pillado fuera! El riesgo es demasiado grande, creo que lo mejor es dejar nuestra segunda visita al Akkakus para una ocasión en la que haya más posibilidades de salir indemnes.

-Es lo mejor, el Akkakus es una ratonera y los remolinos entre los macizos de roca son todavía peor que en la llanura.

El "yabli" seguía soplando con furia, como si quisiese echarnos de allí. Matojos, botes vacíos y hojas de palma circulaban por calles golpeando todo lo que pillaban a su paso. Llegamos al Montero y nos metimos los dos por el lado que no sopla el viento para evitar que entrase aún más arena en nuestro todo terreno.

Ghat parece una ciudad fantasma cuando la dejamos atrás, pero la figura furtiva de un tuareg nos contradice. Se nos cruza con el rostro cubierto con su característico che-che, sólo le descubre la mirada, una penetrante mirada. De nuevo nos ponemos en camino para dirigirnos en la costa.

CIVILIZACIÓN GRIEGA

El desierto libio se extiende hasta la mismísima orilla de las playas mediterráneas. Durante los 1.500 Km. de largo camino desde Ghat, pasando por Al-Aweinat, Ubari, Sabha, los oasis de Hun y Waddan y finalmente la ciudad costera de Sirt, el desierto siempre ha estado omnipresente, siempre el desierto. El tráfico aumenta cerca de la costa pero por el resto del camino los encuentros fueron fortuitos. Al atardecer algunos de los vehículos se detienen en los márgenes y sus conductores inician uno de sus ineludibles deberes como musulmanes, el momento de la oración. Se posicionan en dirección a la Meca y con el sol ocultándose tras ellos en el diluido horizonte inician sus plegarias.

La noche cae de nuevo, la humedad de la costa se hace palpable. Los coches nos hacen señales con las luces avisándonos de la presencia de camellos en la carretera, es de agradecer. Un bulto inesperado en el camino nos sobresalta, no es una lengua de arena, se trata de un ¡enorme camello atropellado!. Lo esquivamos a tiempo. Acampamos bajo una luna que empieza a menguar. La brisa fresca nos deleita y nos anuncia la cercanía de la costa.

Cirenaica es la provincia de las Montañas Verdes (aliadas perfectas para los problemáticos e incómodos grupos islámicos contrarios al gobierno), y un nombre lo suficientemente elocuente para definir la imagen paisajística de esta región que dista mucho de un país que se encuentra casi totalmente cubierto por el desierto. Después de su homóloga romana en Tripolitania -Leptis Magna-, Cyrene es la más sobresaliente metrópoli griega de la antigüedad: templos, una gigantesca necrópolis, gimnasium, ágora, mausoleos, fuentes, propíleos, ... van apareciendo ante nosotros y delatan su importancia. Esta gigantesca ciudad formaba parte de la pentápolis griega y Apolonia, a orillas del mar, era su principal puerto. Y aquí sí que es posible bucear entre los restos de las antiguas ciudades griegas, un auténtico privilegio para los amantes del submarinismo.

Desde este simbólico emplazamiento, chequeamos todo el equipo electrónico para comprobar como ha soportado la dura prueba del traqueteo de las pistas y las altísimas temperaturas. El ordenador, la grabadora de CD-ROM, la impresora, el teléfono satélite , ... todo está bien. Respiramos con alivio profundamente e iniciamos el trabajo de clasificación de las centenares de fotos digitales y a redactar la presente crónica.

Todavía tenemos fijadas en nuestras retinas las columnas griegas del Templo de Apolo, escoltadas por sus fuentes y estatuas pero ya estamos preparando la etapa que nos llevará a uno de los imperios más duraderos y de más bella expresión artística de la Historia de la Humanidad: el Imperio Egipcio.



"Ruta por Libia"

 

 


"En las infinitas hamadas sin referencias orográficas, las balizas son imprescindibles para los que navegan sin GPS y no conocen la zona."

 

 


"El campamento de Wadi Mathendous, cobijo de impresionantes petroglifos prehistóficos."

 

 


"Posicionando en GPS petroglifos de jirafas. Unas manos milenarias los cincelaron cuando este wadi era rico en agua y vegetación."

 

 

 


"La bandera de Ceuta hondeando en la proa de este barco de piedra. A sus pies, las figuras de los danzantes."

 

 

 


"El petroglifo del cocodrilo con su cría y la bandera 138 de "The Explorer Club". Hemos alcanzado la primera de las tres metas marcadas."

 

 

 


"Entrando en la antigua medina de Ghat. En la colina más alta, el antiguo fuerte italiano parece que quiere seguir siendo el centinela de esta ciudad tuareg."

 

 

 


"Tuareg en la medina de Ghat."

 

 

 


"Cyrene, la más espectacular ciudad griega en todo el norte de África. Libia sigue sorprendiendo."

 

DATOS DE INTERÉS - LIBIA

VISADO: en la Embajada de Libia en Madrid. (4.000 pts., tardan una semana y antes hay que traducir los datos del pasaporte al árabe.)

COCHE: Carnet de Passage que se obtiene en el RACE (mitad de precios para socios) y Carnet Internacional de Conducir. En la frontera obligan a sacar un seguro y alquilar una matrícula libia (en total 120 $).

VACUNAS: no se necesitan.

MONEDA: el dinar y tan solo hay billetes de,, 1, 5 y 10 Dn. No existen monedas. Estando en plena reactivación económica todo varía rápidamente, el cambio (en julio de 1999) es 1$ = 0,47 Dn (mercado oficial) y 1$ = 1,8 a 2,2 Dn (mercado negro, que ofrece sus servicios por la carretera desde la ciudad tunecina de Ben Gherdane hasta casi la frontera, de igual modo por la parte egipcia). Dentro de Libia es complicado y nada recomendable. Pero hay que saber que está prohibido introducir o sacar dinero libio del país.

CUANDO IR: EL NORTE en primavera, verano u otoño. En invierno llueve y hace frío. EL SUR nunca en verano. A partir de mediados de septiembre hasta marzo-abril.

POBLACIÓN: Extremadamente amable, hospitalaria y siempre ofrecen ayuda desinteresada a todos los extranjeros y viajeros. Ante cualquier dificultad siempre encontraremos asistencia de la población local, ya sea en ciudades o en mitad del desierto.

COMBUSTIBLE: Gasoil: 0,11 Dn/l (0'7 €/l) y gasolina 0,145 Dn/l (0,9 €/l) el agua es 13 veces más cara que el gasoil (una botella de 1,5l cuesta 1,5 Dn).

QUÉ VER EN El NORTE: Fantásticos restos arqueológicos. En las cercanías de Trípoli ciudades romanas: Sabratha, Leptis Magna y Ghirza (más alejado y con menos restos). Al oeste del país, en la provincia de Cirenaica (zona de Benghazi) ciudades griegas: Cyrene, Apolonia. Ptolemais y otras menores. Estaremos solos, como si las descubriésemos en ese momento.

QUÉ VER EN EL SUR: El desierto en su más bella expresión: ciudades fantasmas, fuertes abandonados (aunque pequeños y modestos), medinas históricas (Ghadames y Ghat), lagos en volcanes (Waw an-Namus), oasis de ensueño en medio de hermosísimas dunas(Ubari y sus lagos perdidos), petroglifos y pinturas rupestres prehistóricas (Wadi Mathendous, Wadi Nabatir, Akkakus)... En este aspecto es un país sin igual.

IMPORTANTE: Es un país que nunca ha recibido turismo y no tiene infraestructura turística pero tiene una ventaja: es un país puro y todo es genuino y auténtico. Se le puede llamar aún país "virgen". Ahora hay muchas agencias pequeñas pero faltan hoteles.

MODO DE RECORRER EL PAÍS: - por AGENCIA, ir a Libia y negociar con una de as muchas que hay o contratarlo con una agencia española, CATAI Tours ofrece un tour turístico de la arqueología de Tripolitania combinado con Nalut y Ghadames pero también confecciona recorridos a medida si alguien quiere algo más específico. (ver link de CATAI Tours para más información o llamar al tlf, 91.409.11.25 / 91.409.32.81).

- Por CUENTA PROPIA: es exclusivo para todo-terrenos y hemos de tenerlo en perfecto estado y muy bien equipado. Libia no es para novatos, si no se tiene experiencia es más prudente ir acompañados con alguien que la tenga. Se llega vía Túnez (ferries desde Marsella y Génova, ver ficha técnica de Túnez-II para más datos). El guía es obligatorio para recorrer el Akkakus y la ruta a través del desierto entre Ghadames y Ghat. Para el resto es opcional pero no encontraremos los lugares sin un guía o un rutómetro GPS.

ALOJAMIENTO: En Trípoli y Benghazi hay hoteles de tipo occidental. Fuera de estas ciudades tan sólo encontraremos hoteles (mal mantenidos) en Garyan, Sebha, Ghadames, Ghat (prefabricado), Hun y Al Bayda. Hay que venir con la idea de que se vive una experiencia imborrable, algo único, pero que el alojamiento va a ser "especial". Cada viajero marca sus prioridades. En el SUR siempre serán campamentos en lugares increíbles, sitios que parecen salidos de las películas épicas de aventuras en el desierto. Los guías suelen ser tuaregs dedicados al turismo y ellos se encargan de todo: agua, rutas, comidas y... modifican el programa a " petición popular" del grupo.

COMUNICACIONES EXTERNAS: acaba de finalizar el embargo y Libia vuelve a tener vuelos internacionales poco a poco. Esto facilitará mucho su visita y relanzará su economía internacional. Acaba de iniciarse una nueva era.

COMUNICACIONES INTERNAS: el tráfico aéreo es todavía "inseguro" porque durante años ha estado en hangares. Ahora empiezan a "reciclarlo". Todo se hace por carretera y las distancias son muy grandes.

CARRETERAS: muy bien mantenidas y comunican bien el país. El sur tan solo está comunicado con el norte, no entre sí. Para moverse entre ciudades del sur hay que atravesar el desierto. ¡OJO! Toda la señalización está únicamente en árabe y... o entendemos algo de árabe o nos paramos en los cruces y preguntamos (la gente siempre te ayuda y es más rápido)

EL DESIERTO: es increíble que el país pueda tener tantos tipos de desierto distintos y hermosos. Con una visita a Libia se conocerán todas las facetas del Sahara, los más maravillosos y también los más duros. Lo normal es recorrerlo en todo terreno (traído desde nuestro país de origen por carretera o usando los que ofrecen las agencias). También se pueden contratar tours en camello (paseos o auténticos meharis de la duración que se prefiera) y trekking.

Alquilar un todoterreno con conductor (obligatorio) y guía cuesta unos 250 Dn por día (20.000 pts. cambio de mercado negro, incluye todo, hasta comida y agua); sólo guía 50-100 Dn por día (30-60 €. cambio de mercado negro en 1.999)

BIBLIOGRAFIA: North Africa (Ed. Lonely Planet, inglés); Tunisia and Libya (Ed. Footprint, inglés); Libyen (Ed, Know How, alemán); Libye du Sud-oest (Ed. Jacques Gandini, francés).

CARTOGRAFÍA: Libya (Cartographia 1/2.000.000); Libya (Malt International 1:3.500.000)

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