Todos
los mapas están extendidos encima de la cama. El agua cae a raudales sobre el techo de
nuestra cabaña de Thekkady. Hemos calculado kilometraje, analizado toda la información
climatológica sobre Asia oriental, estudiado toda la orografía del sureste asiático,
... y estábamos ante una evidencia.
-Es una locura embarcarnos
hacia Tailandia ahora -le digo a Vicente, aunque sé que no hay que convencerle de nada.
-Está claro. Recorrer el
sureste asiático durante los tres meses del verano es una locura -me contesta. Si solo
estuviésemos hablando de incomodidad climatológica... lo superaríamos como hemos
superado las elevadísimas temperaturas del Norte de África (al principio de la ruta) o
como estamos sobrellevando la climatología actual. Vicente no se refiere solamente a un
tema de calor extremo, es que estamos hablando de que no se puede cumplir la misión de la
expedición: explorar, divulgar y adentrarse en lugares remotos. No se trata solo de calor
o de humedad 100 % sino de lluvias intempestivas que arroyan todo a su paso, de
inundaciones, quizás hasta de tifones. Hablamos de cielos encapotados la mayor parte del
tiempo, de pistas cortadas, de zonas inaccesibles, de paisajes y lugares de ensueño
convertidos en pesadillas, ... no hablamos de mal tiempo, estamos hablando de los
monzones.
-Pues si queremos huir de los
monzones... sólo hay un sitio donde ir -prosigo, a sabiendas de que le estoy leyendo el
pensamiento.
-Hay que ir al Himalaya.
Además, así podríamos realizar las etapas que no pudimos hacer en el otoño por la
llegada prematura del invierno y el cierre de valles por las nieves. Es el único lugar al
resguardo de los monzones y del bochorno tropical... ¡y lo tenemos pendiente! -me dice
Vicente, reclinándose hacia atrás sobre la silla. Los dos habíamos llegado a la misma
conclusión.
La verdad es que la idea de
volver al "norte", cuando el calor que estábamos padeciendo se uniese al
diluvio, era algo que veíamos venir pero hasta hoy no tomamos la decisión definitiva. Y
también es cierta su coletilla "y lo tenemos pendiente", tuvimos que variar la
ruta por la prematura llegada de las nieves. Ladakh (himalaya indio al noroeste de ese
país), Nepal y Sikkim (antiguo reino himalayo encajado entre Nepal y Bhutan y que en
1.975 se unió a la India) eran tres zonas que teníamos intención de recorrer en el
otoño del 99 pero... un invierno tempranero nos cortó las alas a esa zona. Ahora es el
momento de realizarla.
La decisión está tomada.
Recogemos todo y encendemos el ordenador. ¡Pues sí, nuestro batallador portátil sigue
estando en el reino de los vivos y cumpliendo su misión! Seguimos adelante con todo pero
con la intranquilidad de una frase recibida de Gabriel, del Centro de Proceso de Datos de
Ceuta: "Y... cuidadito con el portátil, en cualquier momento os
juega una mala pasada, ya de por sí los ordenadores son inestables estando bien, pues
imaginaos ese que está en la U.V.I. Utilizadlo para cosas imprescindibles y que no
supongan perdida de datos. Grabad de vez en cuando si es que estáis escribiendo texto
y.... rezad lo que sepáis!". Así lo haremos Gabi, rezaremos hasta que llegue el nuevo y aunque la
disquetera no funciona, podemos salvaguardar el trabajo en Cd Rom a través de la
grabadora HP. También Guiem nos dijo desde Mallorca "peor hubiera sido un
accidente en el recorrido nocturno de la noche anterior". Ya lo
creemos... y también pensamos en positivo, en una expedición de estas características
puede acontecer cualquier cosa y si se mira fríamente ... podrían haber ocurrido mil
contrariedades peores pero no deja de ser un gran descalabro y una gran... faena, eso sin
contar que casi se queda la web colgada. Pero la expedición sigue y el Olivetti se está
portando como un jabato.
Vicente se pega una breve
carrera bajo la lluvia y orienta la pequeña parabólica hacia el satélite IOR, vamos a
recoger y enviar correo. Para tener comunicación, la parabólica del teléfono Inmarsat
Ibérica tiene que "ver" el satélite pero el teléfono permite la separación
de la antena de su base mediante un cable alargador y la antena aguanta todo lo que se le
eche encima: agua, polvo, viento, humo, ... Vicente, que sí que es sensible a las
inclemencias del tiempo, se seca un poco antes de conectar la base del teléfono al
ordenador e iniciar el ciclo de operaciones para enlazar con nuestro servidor de Ceuta.
Todo bien, el correo saliente
parte sin problemas y el entrante va apareciendo en pantalla. Acaba de salir un e-mail
importante, es para mi hermano Rafa. Deseaba hacernos una visita desde hace tiempo y ahora
es el momento puesto que vamos a Nepal y ese país es perfecto para recibirle: posee un
legado histórico y unas bellezas naturales sin igual a la par que al conocerlo de una
expedición anterior es un territorio que "controlamos". Se inicia la logística
de la tercera visita que recibimos, ahora se trata de coordinar fechas, vuelos, lugares,
... e ir elaborando la lista del material que nos tiene que traer (carretes nuevos,
filtros para el Mitsubishi, libros y mapas de las nuevas etapas, ¡el ordenador!, ...) y
lo que se tiene que llevar a España (principalmente carretes ya emulsionados, cintas de
vídeo grabadas y los CD Rom,s con el trabajo de los últimos meses).
Ha entrado un correo de
Michel, ya tiene encargado el nuevo portátil, será el Acer TravelMate 507T, un Pentium
II a 466 Mhz, 4,8 Gb, 64 Mb de Ram y modem integrado. Tiene una pinta estupenda ... ahora
se trata de ir ahorrando para que el presupuesto, con este importante gasto extra, nos
llegue a fin de año y no nos corte las alas. Y no solo eso, también hay que hacerlo
llegar a Ceuta para que lo configuren con todos los programas que necesitamos, nosotros no
somos capaces de hacerlo. La informática es un campo nuevo para nosotros y lo que sabemos
es gracias a Michel y al Centro de Procesos de Datos de Ceuta. En los dos meses previos
les dio tiempo a enseñarnos el manejo de la infinidad de programas que teníamos que usar
pero ... no dio tiempo al apartado "técnico". Para cualquier tipo de
contrariedad dependemos totalmente de ellos ... a pesar de haber aprendido un montón en
la Cybercity de Islamabad.
Leemos un mensaje de Reyes con
las últimas consultas sobre nuestra declaración de la renta, ella se encarga de nuestro
"cordón umbilical" con la madre patria, entre todos esos lazos
"inquebrantables" está el tema de hacienda ... "¡que somos todos!",
como bien se encargan de recordarnos anualmente ... Nuestra NO presencia física en
España es lo que nos está dando más quebraderos de cabeza a nosotros y trabajo a
nuestros incombustibles amigos. Nuestra sociedad está pensada para que los ciudadanos
"estén ahí" ... ¡Que lío es esto de ser españoles nómadas
"virtuales"!
También siguen entrando
correos de los internautas que nos siguen y agradecemos los que se han acordado de
felicitarnos el primer aniversario de la Ruta (nuestro "chiquitín" ya tiene un
año ... y parece que fue ayer cuando nació y se puso a gatear por África del Norte) y
también damos infinitas gracias a los que nos escribieron rápidamente para animarnos
tras el accidente del ordenador, en especial a Vicente Bellés, el sabe por qué.
Ninguna contrariedad en el
correo, la sesión informática ha terminado y recogemos todo. La lluvia seguía cayendo
violentamente en su frenética carrera por llegar a la tierra. Vicente se levanta para ver
desde la ventana ese baile de sombras y brillos que produce la lluvia nocturna. Me uno a
él y me pasa la mano por encima del hombro. A través de los cristales y estando bien
resguardados, la lluvia es hasta romántica. Confiemos que el aguacero que está cayendo
ahora despeje el cielo y mañana amanezca un día claro para poder reanudar la ruta.
NUEVOS HORIZONTES, NUEVOS TEMPLOS
El cielo amanece despejado y
reiniciamos nuestra ruta nómada. A los pocos minutos de partir de Thekkady cruzamos la
frontera interestatal y penetramos en Tamil Nadu, donde se hallan los templos dravídicos
más espectaculares de la India.
Los templos dravídicos son
exclusivos del sur de la India y su característica principal reside en la profusa
decoración de sus altas torres, denominada gopurams. Y por todo este estado sureño
prácticamente iremos saltando de templo en templo al más puro estilo del juego de la
oca.
El templo de Sri Meenaksi de
Madurai, efectivamente, es diferente de todo cuanto hemos vistos. Cuando llegamos ante una
de las doce torres del templo y miramos hacia arriba... de pronto nos preguntamos ¿en
algún momento hemos dado un salto en el espacio sin darnos cuenta y estamos en plenas
fallas valencianas? Como si se tratase de un conglomerado de ninots valencianos a punto de
ser devorados por las llamas, las figuras de dioses, diosas, demonios y demás personajes
de la mitología hindú se prodigan sin límites por los cuatro costados del gopuram
formando una punta de flecha hacia el firmamento. Las figuras pintadas en vivos colores en
alegres posturas o en poses de poder dominan todo, desde la base a las alturas.
El templo lleva el nombre de
la hija de un rey pandyan (monarca que gobernó un reino drávida, los originales
habitantes de la India hasta que fueron empujados por los indoeuropeos hacia el sur). Y su
historia resulta cuanto menos insólita. Meenakshi nació con tres pechos y este
desaparecería cuando conociera al hombre con el que se iba a casar. Por suerte conoció a
Shiva en el monte Kailasa y le prometió que regresaría a Madurai para casarse con ella.
Efectivamente, ocho días más tarde apareció en forma del dios Sundareshwara casándose
con ella y por supuesto, el tercer pecho desapareció. Como esta, una infinidad de
historias mitológicas de los libros sagrados hindúes (los cuatro vedas) se van
entremezclando con la historia real de la India y a veces es realmente complicado saber la
verdad de como surgieron, vivieron o desaparecieron ciertos pueblos y dinastías. Los 330
millones de dioses y demonios (producto de las sucesivas reencarnaciones y formas de la
trilogía Shiva, Vishnu y Brahma) también provoca que sea muy complicado para los no
hinduistas entender una religión que surgió hace 3.000 años con un concepto férreo de
castas. Incluso parece que nació con la idea de mantener al margen a los que no nacían
hinduistas puesto que se trata de una religión no proselitista, es decir, que no acepta
la conversión, o se nace hinduista o no se nace hinduista. Pero incluso con todas estas
discriminaciones y trabas ... los gurús (guías espirituales) hicieron estragos entre los
occidentales hace algunas décadas.
ESCALONES DIVINOS
Toda esta amplia
proliferación de dioses, reencarnaciones en ellos mismos, en sus partes femeninas, en sus
demonios, o en infinidad de otras manifestaciones permiten desarrollar esta desbordante
decoración que ha caracterizado los templos del sur con sus llamativos colores y figuras.
Seguimos nuestra ruta bajo la sombra de estas pirámides de dioses.
Llegamos a Tiruchchirapalli,
la villa de la Roca Sagrada, que debe su nombre al gran promontorio rocoso que se eleva
abruptamente sobre la antigua ciudad. Y sobre él, un fuerte que domina la ciudad desde
hace varias centurias. Pero no muy lejos nos encontramos de nuevo con los dioses, llegamos
a un magnífico complejo de templos rodeado de siete muros concéntricos con 21 gopurams,
es el templo de Sri Ranganathswamy (también conocido como Srirangam, lo cual es un favor
que nos hacen porque pronunciar de corrido Ranganathswamy, sin leerlo en un papel, ... no
es nada fácil). Los dioses se siguen amontonando formando una escalera divina que
pretende llegar al cielo. Es el más grande de toda la India y de nuevo la profusión de
imágenes coloreadas lo invade todo. Los nos hinduistas tenemos la entrada vetada al
santuario principal, como ocurre en la mayoría de los templos hinduístas en el estado de
Tamil Nadu. Pero no tenemos problema para pasearnos por los pasillos y patios. Lo mismo
ocurre con el segundo templo de Tiruchchirapalli, el de Tiruvanakoil, menos espectacular
pero igual de sagrado.
Tomamos rumbo este. La capital
del Imperio Chola se asienta a orillas del fértil río Kaveri, en la ciudad de Thanjavur
(por fín un nombre fácil), el granero de arroz del sur de la India. Su apogeo lo
celebran levantando uno de los monumentos más bellos de su historia artística, el
templo-fortaleza de Brihadishwara, no en balde ha sido declarado Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO. El emperador chola Raja Raja (985-1014) fue el responsable de su
construcción y su estilo también queda patente en el complejo de templos de sus vecinas
Tiruvalur y Kumbakonam.
A pesar de adorar a numerosos
dioses, la principal deidad que domina Brihadishwara es Shiva , el dios destructor ...
pero destruye con la intención de crear algo nuevo. Su papel de regenerador y fecundador
está representado por el lingam -pene cilíndrico y vertical-, símbolo fálico que
inunda casi todos los templos shivaicos. Aquí alcanza su máximo apogeo con ...un total
de 250 lingams que se prodigan por todo el recinto. Sinceramente, la primera vez que uno
se encuentra a colas de fieles adorando, acariciando y besando a un enorme falo en el
santuario de un templo ... queda "sorprendido". Luego uno se acostumbra, bueno
... casi.
La entrada al recinto del
templo está custodiada por un elefante que bendice con su trompa a los fieles que acuden
al santuario ... tras una propina que colocan dentro de la trompa y rápidamente entrega a
su cuidador. Si no hay donación, no hay bendición -es un elefante muy listo-, aunque
también se tiene la opción de que el óbolo sea un racimo de plátanos -que el
paquidermo engulle al instante-, un coco -que parte de un pisotón y se va introduciendo
los pedazos en la boca uno a uno-, o cualquier tipo de manjar que guste a un elefante. El
templo estaba repleto de gente y no sólo por el carácter sagrado del lugar que lo llena
de peregrinos sino también porque en la India existe un turismo interno de proporciones
inimaginables. En cualquier punto donde quiera que nos hallemos de la geografía india
siempre encontraremos gran cantidad de turistas indios de vacaciones (o de fin de semana)
recorriendo su patrimonio histórico. Y además ... les encanta tirarse fotos con los
extranjeros, extranjero que ven (sobre todo si es mujer) ... ¡a por él!; se acercan y
piden amablemente si se pueden tirar una foto todos juntos. Debemos tener fotos con la
mitad de los turistas indios del país porque siempre éramos los únicos forasteros en la
zona, el calor extremo del sur hace que los extranjeros elijan otras épocas del año para
venir a esta parte del mundo. ¡Y hacen muy bien!
Mientras cenamos en Thanjavur
preparamos la última etapa sureña, en unos días concluimos la ruta por Tamil Nadu e
iniciamos la salvaje subida de 2.500 km. hacia Sikkim para reencontrarnos con un viejo
amigo que nos dio plantón hace unos meses: el Himalaya. Hemos terminado de cenar y se nos
acerca el camarero con unas hojas verdes y una serie de pequeñas bandejas con diversos
productos. Nos pregunta: "¿Desean comer "paan"?". Pero su
"paan" no es nuestro "pan". Lo conocíamos pero nunca habíamos tenido
la oportunidad de probarlo. Nos miramos y nos decimos ¿y por qué no?. Sobre una hoja
verde, de textura fuerte, comienza a extender pasta de cal, unos polvos llamados catachu,
nuez de betel (ligeramente embriagadora y adictiva), minúsculas semillas con sabor a
anís y bañadas en azúcar cuajado, diversas especias... lo enrolla y listo para que lo
degustemos. Esta especie de digestivo, que los indios suelen comer al finalizar las
comidas, al principio te deja el paladar un poco áspero por la combinación agridulce
pero al cabo de un momento desaparece y deja la boca fresca. Nos aseguran que su consumo
vuelve al que lo come en un asiduo adicto al bocado en cuestión y debe de ser cierto
porque en todas las ciudades y poblaciones indias hay infinidad de
"paan-wallah", vendedores de paan, que en pequeñas tiendas o en puestos
callejeros vociferan su producto.
Antes de irnos a dormir
llamamos a mi hermano Rafa para estar seguros de que ha recibido el e-mail que mandamos
hace unos días, la impaciencia me quema. Sí que lo ha recibido y casi al instante se
puso a buscar un billete a Kathmandu pero ... ¡todos los vuelos completos para las fechas
elegidas! Lo mismo que pasó con José Enrique. Estas citas intercontinentales siempre nos
tienen en vilo hasta el último momento. Estoy deseando abrazarle, hace más de un año
que no nos vemos. Además, me hace especial ilusión que sea en Kathmandu, es un lugar
emblemático para Vicente y para mi. Kathmandu fue el objetivo de nuestra primera gran
expedición -La Ruta de Alejandro Magno-, 65.000 km. durante siete meses, por tres
continentes y ... la llegada a esa meta coincidió en fecha y hora con nuestro primer
aniversario de casados. Una doble celebración en Kathmandu, a la que llegamos tras varios
meses de ruta terrestre. Como no va a ser especial.
Rafa no tiene billete todavía
pero hoy duermo muy bien a pesar de la incertidumbre porque sus últimas palabras fueron: "No se
cómo pero hazte a la idea de que aterrizaré en Kathmandu en la fecha prevista". Su seguridad me dejó pasmada y no dejaba lugar a dudas, me voy a la
cama esbozando una sonrisa. Lo conseguirá.

|
 Recorrido por Tamil Nadu.
(Ampliación y sector detallado en link)
Recogemos todo y encendemos
el ordenador. ¡Pues sí, nuestro
batallador portátil Olivetti sigue estando en el reino de los vivos y
cumpliendo su misión! Seguimos adelante con todo pero siguen
apareciendo de vez en cuando programas que no arrancan y
archivos perdidos pero ... la expedición sigue y pensamos en positivo
porque en una expedición de estas características puede acontecer
cualquier cosa y si se mira fríamente ... podrían haber ocurrido mil
contrariedades peores pero no deja de ser un gran descalabro
y una gran ... faena, eso sin contar que casi se queda la web
colgada.
El
cielo amanece despejado y reiniciamos nuestra ruta nómada. A los pocos minutos de partir de Thekkady cruzamos la
frontera interestatal y penetramos en Tamil Nadu, donde se hallan
los templos dravídicos más espectaculares de la India. Estos
templos, en recintos gigantescos, son exclusivos del sur y su
característica principal reside en la profusa decoración de sus
altas torres, denominada gopurams. Llegamos a Madurai y
penetramos en el templo de Sri Meenaksi. Efectivamente,
cuando vislumbramos el complejo de doce torres nos damos cuenta
de que es totalmente diferente a todo cuanto hemos visto hasta
ahora. Los dos gopurams que vemos en la foto, al igual que todos
los demás, están recubiertos de infinidad de coloreadas figuras
desde su base hasta la cúspide, no queda un hueco libre.
Cuando
miramos al primer gopuram ... de pronto nos preguntamos ¿en algún momento hemos dado un salto en
el espacio sin darnos cuenta y estamos en plenas fallas
valencianas? Como si se tratase de un conglomerado de
ninots valencianos a punto de ser devorados por las llamas, las
figuras de dioses, diosas, demonios y demás personajes de la
mitología hindú se prodigan sin límites por los cuatro costados
del gopuram. Las figuras pintadas en vivos colores en alegres
posturas o en poses de poder dominan las alturas y forman
auténticas pirámides de dioses.

En
general, la iconografía que representa a los dioses en el sur de la India son como muñecos de vivos colores pero
en algunos casos el realismo es tal que parecen que se van a
mover de un momento a otro.
La mitología y
leyendas hindúes también quedan representadas en los espectaculares frescos que visten las
paredes interiores de los templos de Tamil Nadu. En la foto,
interior del templo Sri Ranganathswamy (también conocido
como Srirangam) en Tiruchchirapalli, el más grande de toda
la India con 21 gopurams y siete muros concéntricos.

La
segunda gran inmersión de arte en Tiruchchirapalli, el templo de
Tiruvanakoil. Como ocurre en la mayoría de
los templos hinduístas en el estado de Tamil Nadu, los nos
hinduistas tenemos la entrada vetada al santuario principal
pero no tenemos problemas para pasearnos por los pasillos
y patios, que representan la casi totalidad del recinto. La
majestuosidad casi corta la respiración.

Tomamos rumbo este. La
capital del Imperio Chola se asienta a orillas del fértil río Kaveri, en la ciudad de
Thanjavur,
el granero de arroz del sur de la India. Su apogeo lo celebran
levantando uno de los monumentos más bellos de su historia
artística, el templo-fortaleza de Brihadishwara, no en balde ha
sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El
emperador chola Raja Raja (985-1014) fue el responsable de
su construcción. (Detalle en link)

La
entrada al templo de Brihadishwara está custodiada por un elefante que bendice con su trompa a los fieles que
acuden al santuario ... tras una propina que colocan dentro
de la trompa y rápidamente entrega a su cuidador. Si no hay
donación, no hay bendición -es un elefante muy listo-, aunque
también se tiene la opción de que el óbolo sea un racimo de
plátanos -que el paquidermo engulle al instante-, un coco -que
parte de un pisotón y se va introduciendo los pedazos en la
boca uno a uno-, o cualquier tipo de manjar que guste a un
elefante.

La
fastuosa entrada al templo de Brihadishwara, donde el soberbio trabajo arquitectónico y escultórico lo ha
convertido en Patrimonio de la Humanidad.

A
pesar de adorar a numerosos dioses, la principal deidad que domina el complejo de templos de Brihadishwara es
Shiva , el dios destructor ... pero destruye con la intención
de crear algo nuevo. Su papel de fecundador está
representado por el lingam -pene cilíndrico y vertical-, símbolo
fálico que inunda casi todos los templos shivaicos. Aquí,
un total de 250 lingams se prodigan por todo el recinto.

Ratha
(templo de piedra representando un carro real o divino) del gigantesco complejo de templos de
Tiruvalur. Las
rathas son muy populares en los recintos hinduistas pero esta
es especial, tiene un detalle que la diferencia de las demás ...

...
porque si damos la vuelta a este pequeño templo ... veremos algo extraño bajo una de sus ruedas ...La
escultura de un hombre yace atropellada bajo ella. Es un
príncipe de Tiruvalur, que muere bajo las ruedas del carro
que conduce su propio padre, el mítico rey Manuniti. Una
historia de tragedia, justicia y poderes divinos ... con un
final feliz y que, como muchas en la India, va entremezclando
la historia real y la mitológica en una madeja muy difícil
de desenmarañar. (En el link ... la historia ilustrada del
carro de Manuniti) |