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La bandera roja con la estrella y la media luna
de Túnez ondeaba con vigor azotada por el viento en la popa del "Habib".
Marsella, y con ella el continente europeo, se iba alejando poco a poco hasta perderse en
el horizonte. De nuevo rumbo a África y de nuevo rumbo a un país muy conocido y
apreciado por nosotros: Túnez.
La Compagnie Tunisienne de Navegation dispone de una flota de cruceros que une varias
veces por semana Marsella y Génova con Túnez, haciendo posible que todo aquel que desee
desplazarse a este hermoso país africano con su propio vehículo pueda hacerlo de una
forma rápida y cómoda. Nos asignaron un camarote exterior, con lo cual el mar siempre
estaría a nuestra vista. La travesía, de un día de duración, se presentaba alentadora
con aguas serenas y tranquilas, sin sobresaltos que perturbasen el relax que en estos
momentos necesitamos después de los agotadores y estresantes meses previos a la salida.
Este trayecto es también una introducción a la exquisita gastronomía del
país si se elige la pensión completa. Por poco más de 3.000 pts. por persona se
disfrutará de un menú fijo con varias especialidades tunecinas ... en un gran comedor
del barco con amplios ventanales que dan al mar.
La travesía marítima por el
Mediterráneo fue un auténtico bálsamo para nosotros. Paseábamos por la cubierta, nos
sentábamos en algunas de las terrazas del barco a leer, escribir o simplemente a
disfrutar del mar y del cielo mientras el barco avanza sin descanso hacia el sur.
Atracamos en el puerto de La
Goulette y ésta es la quinta vez que pisamos la tierra tunecina a bordo de un vehículo
que hemos conducido desde España. Algunas veces hemos venido para centrarnos en Túnez y
otras como etapa de algunas de nuestras expediciones. Pero esta vez es especial, será el
país que estrene nuestro largo peregrinar por el mundo con la RUTA DE LOS IMPERIOS, un
principio perfecto puesto que este país norteafricano sabe conjugar perfectamente un
pasado de costumbres y tradiciones centenarias con un presente moderno y desarrollado que
ha permitido que Túnez sea, tras Sudáfrica, el 2º país más desarrollado del
continente africano.
Nuestro desembarco fue tranquilo
y sin prisas y el paso por la aduana no nos ocupó más de 20 minutos. Los pasaportes se
sellan rápidamente (los españoles no necesitamos visado) y el vehículo no necesita
ningún papel especial, el propio seguro español es válido.
Recorrer Túnez supone realizar
una ruta muy completa: en el norte hallaremos algunos de los ejemplos más impresionantes
del "Imperio Romano en África" y a medida que bajamos hacia el sur nos
encontraremos la esencia tunecina con los zocos, mezquitas históricas, fortificaciones,
ribats, ... hasta llegar a la aventura del gran sur: el dominio de las arenas, las
palmeras, los oasis, los pueblos bereberes ...
Y ese será nuestro comienzo
redescubrir la Roma africana donde los campos de olivos multiplicados por doquier arropan
a la mayoría de los emplazamientos arqueológicos más bellos del norte de África.
Durante varias jornadas nuestros
pasos están encaminados a recorrer lugares tan emblemáticos como la mítica Cartago, que
llegó a contar con una población de 400.000 personas, convirtiéndose en la metrópoli
más rica del mundo que osó enfrentarse cara a cara con la mismísima Roma Imperial. Hoy
en día sus restos no son tan significativos como lo fue su historia pero una serie de
villas romanas y las termas de Antonino junto al mar son el legado más sobresaliente.
En Oudhna la historia más
reciente nos ofrece una anécdota sobre el descubrimiento de sus ruinas. Las visitas
están aun restringidas por los trabajos de excavación pero en unos años se convertirán
en otro de los "platos fuertes" de la arqueología tunecina. Su descubrimiento
fue muy curioso y forma ya parte de la historia del lugar. El colono francés que era
propietario de las tierras construyó su mansión en lo alto de la colina. Un día, un
terremoto removió los cimientos de su hogar y mientras revisaba los daños ocasionados
...pudo descubrir maravillado que bajo su casa se encontraban los restos de un gigantesco
capitolio romano. A partir de ahí se comenzaron a descubrir otros muchos restos como
termas, villas con mosaicos, un teatro, etc. La casa sigue actualmente encima del
capitolio (ya recuperado de su forzado cautiverio) porque nadie se atreve a derribarla por
si ocasionase daños a esta importante construcción romana. Ahora es el hogar de una
humilde familia tunecina que hace las veces de guarda custodio del lugar arqueológico.
Afortunadamente una de las
ventajas de Túnez es que es un país pequeño (tan sólo tiene 164.150 km2 frente a
España con 564.000 km2) esto supone que
cualquier desplazamiento se puede hacer por carretera rápidamente. Así que
estableciéndose estratégicamente en determinados puntos se puede seguir disfrutando de
emplazamientos como los de Dougga o Bulla Regia, y volver a Túnez capital en el mismo
día. O para ir a Útica, a tan sólo 34 km. hacia el norte (ciudad que sustituyó a
Cartago como capital cuando ésta fue destruida).
En Dougga, el primer contacto que
establecemos es con su magnífico teatro donde 3.500 personas pudieron disfrutar de
cientos de representaciones teatrales hace 18 siglos. Los abundantes campos de olivos le
dan ese carácter marcadamente mediterráneo y familiar para nosotros, y entre ellos se
yergue orgulloso el arco de Severo Alejandro. El capitolio no nos ha dejado de avisar que
es uno de los más bellos monumentos romanos aún en pie y las villas romanas, frente a
él, empiezan a deslizarse por una calzada descendente que nos dirige hasta un mausoleo
púnico-libio, más antiguo aún que la ciudad romana de Thugga, que es como se bautizó
en sus orígenes. El ruido de un tractor desvía nuestra atención. A tan solo 50 metros
del mausoleo sigue, sin perturbarse, con sus labores agrarias ajeno a los insignes vecinos
que aún continúan en pie después de casi un milenio. Como en muchas de las ruinas que
visitamos, la vida cotidiana continua alrededor de la historia, como lo viene haciendo
desde las primeras semillas que se plantaron hace cientos de años.
Bulla Regia, se encuentra no muy
lejos de Dougga a través de una comarcal sinuosa que nos deja a los pies de esta ciudad,
donde San Agustín pronunció un exitoso sermón durante la época bizantina.
La particularidad, el encanto, lo
que hace única a esta ciudad romana es precisamente lo que no se ve ... cuando se entra
en ella. Me explico. Debido al tórrido calor que azota la zona en verano (del cual damos
fe de ello) los habitantes adoptaron un sistema de construcción muy original: hacia
abajo, es decir, bajo sus casas crearon una ciudad subterránea. A través de unas
escaleras accedemos al subsuelo, donde encontramos otra vivienda con la misma
disposición. Este sistema les proporcionaba un frescor que les ayudaba a sobrellevar con
más dulzura el caluroso estío. Pero lejos de ser "cuevas", gozaban de la misma
bella arquitectura que en la superficie: patios, columnatas, sus propias fuentes,
fascinantes mosaicos en suelos y paredes... Los últimos rayos de sol agonizaban tras una
colina y el ocaso se iba adueñando del lugar, sumiendo la ciudad de la superficie en las
mismas penumbras que la ciudad subterránea. Era el momento de regresar a Sidi Bou Said.
Este encantador pueblo a las
afueras de Túnez y situado en lo alto de un acantilado es nuestra base para explorar el
norte de Túnez. Sobresale por la blancura inmaculada de sus paredes sobre las que
destacan los balcones de hierro forjado, postigos de madera y portones en arco, todos
ellos pintados de un precioso azul turquesa.
El barón Rodolfo d'Erlanger, en
1912, se quedó tan impresionado con su belleza que no se detuvo hasta que en 1915
consiguió que se creará un estatuto de protección del pueblo para conservar su
arquitectura tradicional y reanimar su artesanía clásica. Para la época constituyó
todo un hito en el mundo y con el tiempo, este ejemplo de protección se fue extendiendo a
otros lugares del planeta. Esta acción permite gozar en la actualidad del placer de
pasear por sus calles, que aunque ahora están llenas de puestos de recuerdos, no eclipsan
en absoluto la belleza del lugar.....
RUMBO
HACIA EL SUR
Otra de las páginas del Imperio
Romano en Túnez es Sbeitla, la antigua Sufetula. En ella se encuentran los impactantes
templos a la triada de Júpiter, Juno y Minerva junto a foros, villas, mercados y
numerosas basílicas del Imperio Bizantino.
Y mucho más al este de Sufetula, y en
medio de una yerma llanura ... aparece el anfiteatro de El Jem, el sexto mayor del Imperio
Romano (30.000 espectadores). Constituye el monumento más impresionante que ha dejado
Roma en África. Incluso conserva, bajo la arena donde se desarrollaban los espectáculos,
las galerías abovedadas donde se encerraban a las fieras salvajes y a los pobres
infelices que debían luchar por su vida con otros gladiadores o con las propia fieras.
Las temperaturas se mueven
entre los 31º y 33º pero la brisa marina de Sousse nos despeja y nos saca del
ensoñamiento de historias de gladiadores y fieras salvajes en las arenas del Jem, para
descubrir un elemento totalmente distinto a los recorridos por la etapa romana. Se trata
del ribat, símbolo de la época islámica magrebí.
A finales del siglo VIII una
cadena de fortalezas inexpugnables comenzaron a edificarse en la costa para defender el
Islam de las incursiones cristianas. En realidad sus habitantes eran monjes-soldados que
repartían su tiempo entre la oración y el combate contra los "infieles". Tanto
en Sousse, como en la playa de Monastir podemos encontrar dos magníficos ejemplos de este
tipo de construcción defensiva árabe con un aspecto más de fortaleza que de monasterio.
El pulso de la población
se localiza en su magnífico zoco, a nuestro parecer, el mejor de Túnez. Aunque hay
muchas calles repletas de tiendas para turistas con hermosas piezas de artesanía también
nos encontraremos con otras calles donde hallaremos la esencia del zoco árabe, donde se
comercia con las especias, fruta, ropa, utensilios de uso diario y todo tipo de artilugios
para la vida cotidiana.
En uno de los altos por el
zoco, nos sentamos en las escaleras de una peluquería. Hicimos migas con el simpático
peluquero, el señor Guezguez Mahmud, que disponía de todo un repertorio de pósters y
bufandas de equipos de fútbol europeos, incluido el Barcelona pero estaba contrariado
porque le faltaba el Real Madrid. Aunque no soy seguidora del mundo del fútbol, le
prometí que le enviaría un póster del equipo merengue a la menor oportunidad para que
así pudiese completar su colección.
El segundo ejemplo de
historia árabe está en Kairouan, la cuarta ciudad santa del Islam después de La Meca,
Medina y Jerusalén. El calor es sofocante, ya hemos sobrepasado otra vez los 30º y las
horas centrales del día no son precisamente las más adecuadas para conocer la ciudad. Ya
lo dijo Asterix: "en Britania haz como los bretones" y si no se ve un alma por
las calles lo mejor será descansar como hace su población. Las alfombras de Kairouan son
reputadas en el mundo entero así que entramos en una de las tiendas que escoltan la Gran
Mezquita. Sus vendedores son muy amables y correctos y salvo algún chaval más impaciente
por sacar algunos dinares rápidamente, el resto son personas serenas y sin agobios.
Mientras nos tomamos un té, nos contaban las diferentes calidades y variedades que sólo
las mujeres, nunca los hombres, confeccionan concienzudamente siguiendo la vieja
tradición del telar a mano.
El calor del
mediodía se ha suavizado un poco y nos adentramos en la Gran Mezquita. Su aspecto
exterior es el de una fortaleza sobria pero su interior alberga una sublime decoración de
filigrana y artesonado a base de piedra, estuco, mármol y azulejos. Estábamos solos y el
silencio reinante sólo estaba roto por el tintineo que dos fieles hacían al limpiar las
lámparas de cristal que se descuelgan del techo a modo de araña. Los
"infieles" no podemos entrar pero sí que podemos observar desde los patios
exteriores su interior. Por estos patios se amontonaban por un lado los zapatos que los
fieles deben quitarse para la oración y por otro las esteras que emplean para rezar
cubriendo el suelo.
Desde la Gran
Mezquita nos fuimos a la Zaouia de Sidi Sahab, también conocida como la "Mezquita
del Barbero", así llamada porque se erigió en honor a un santo y amigo del Profeta
que solía llevar tres pelos de la barba de Mahoma. Popularmente la gente empezó a
llamarle el barbero del Profeta y se bautizó así a la mezquita. Los azulejos y el
estucado invaden el interior de este edificio. Algunos peregrinos se tumban en las esteras
extendidas en el patio porticado que da acceso a la sala que alberga la tumba del santo.
Uno de los peregrinos se
dirige a nosotros en francés:
- Hola, ¿sois italianos?. -Ese es error al que ya nos vamos
acostumbrado. Los españoles todavía no suponen, curiosamente, un porcentaje
representativo de los visitantes de Túnez y al oirnos hablar se creen que somos italianos
(que sí vienen en gran número)
- Somos españoles.-Le aclaramos.
- ¿De dónde? Madrid, Barcelona, ...
- Venimos de Ceuta, una ciudad española que está en el norte de
África.- Proseguimos, saciando su sana curiosidad.
- Norteafricanos también. Pero aquí hace más calor, ¿verdad?-
Replicó con toda la razón del mundo. Eran las dos y media de la tarde y el bochorno del
aire caliente era evidente en nuestros cuerpos.
- Si, hace mucho calor. Acabamos de terminar la visita de la mezquita
de Kairouan y hemos tenido que venir rápidamenta aquí, antes de que se cierre una hora
para el rezo.- En Túnez, a diferencia de Marruecos, se permite la entrada a todos los
patios de las mezquitas y permite que los amantes de arte nos deleitemos con estas obras
de filigrana y arquitectura. Tan solo cuando llega la hora del rezo hay que abandonar el
recinto para que los fieles hagan sus plegarias con el recogimiento que esta tarea exige.
- Tomad esto, os aliviará del calor.- Nos dijo, mientras nos extendía
un recipiente metálico en forma de pequeño butafumeiro.
- ¿Qué es?. -Preguntamos curiosos.
- Es agua aromatizada con flor de azahar. Extenderlo por el cuello,
brazos y cara y os refrescará un buen rato. ¡Y en la calva!, añadió riéndose mientras
miraba a Vicente.
Y era cierto. La cristalina agua acompañada del suave y fresco aroma
de azahar que se inhalaba al respirar nos proporcinó nuevas energías. Terminamos la
visita con la compañía de este buen hombre y al final nos despedimos de él, dándole
las gracias por todo.
A medida que
avanzamos hacia el sur, resulta más fácil observar como las mujeres de más edad siguen
cubriéndose con el típico sifsari, blanco, crema o negro según las zonas. Las mujeres
bereberes, en cambio, visten con vestidos de colores muy vivos como fucsia, verde o
azulón. Los hombres de edad más avanzada se sienten más cómodos con su chilaba y su
chechia (los gorritos de fieltro rojo) o el gorro de estilo cordobés pero de paja, y es
fácil verles con una ramita de jazmín apoyado en la oreja o en su defecto cualquier otra
flor. En cambio, la juventud se ha adaptado a la moda occidental.
EL
GRAN SUR
Pero
el Gran Sur está ahí mismo, si seguimos avanzando hacia él, los que amamos la
exploración y vivir un episodio en plena libertad y naturaleza, nos encontraremos con el
Sahara. 25.000 km2 de su infinita extensión se hallan en Túnez y posee unos lugares tan
dispares como únicos. Desde la ciudad santa de Kairouan preparamos el gran salto al
Imperio del Desierto. Tan solo una sombra en nuestro entusiasmo, somos conscientes de que
el tórrido sol del verano nos va a hacer padecer temperaturas superiores a los 45º
...

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"Ruta
por Túnez del Norte"

"Desde la popa del "Habib" vemos como
Europa se va alejando hasta que se pierde en el horizonte"

"Los planos y libros son imprescindibles para un conocimiento en
profundidad de los tesoros arqueológicos de Túnez"

"El capitolio de Dougga, la "estrella" de esta
legendaris ciudad romana"

"Entrando en Dougga, Patrimonio de la Humanidad por la
UNESCO"

"Las insólitas villas palaciegas subterráneas de Bulla
Regia"

"Sidi Bou Said, una herencia inmaculada de principios de siglo y
refugio de artistas y poetas"

"El gigantesco anfiteatro de El Jem, en medio de una
infinita y yerma llanura, es el monumento más impresionante que ha dejado Roma en
Africa"

"El ribat de Monastir nos traslada a tiempos del medievo, cuando
proteger la costa suponía la supervivencia de las ciudades del interior"

"Los esmerados mosaicos romanos de Túnez son los más admirados
en todo el mundo por su calidad y cantidad. En la foto: el Triunfo de Baco en el museo de
Sousse."
"Atendiendo a las explicaciones de las alfombras en Kairouan, cada
una de ellas refleja las costumbres ancestrales del país"

"La fortificada mezquita de Kairouan, cuarta ciudad santa del
Islam"

"Los "sifsari" forman todavía parte del vestuario
femenino en las mujeres de más edad"
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