DE NUEVO EN RUTA
En Ankara
no sólo conseguimos todos los visados y cogimos fuerzas para adentrarnos en las
repúblicas de la ex-URSS sino que también mimamos a nuestra "montura". Había
pasado pruebas de fuego y tras una revisión a fondo en el distribuidor Mitsubishi de
Ankara no le hizo falta ninguna "cura", hasta los amortiguadores habían
aguantado, los de repuesto seguirían en su caja. Hasta ahora tenemos todos los repuestos
sin tocar. Tan solo se limitaron a los cambios habituales de aceite con su filtro, al
filtro de gasoil, echar un poco más de líquido de transmisiones y a poner un nuevo
filtro de aire, el que tenía ya estaba impresentable de la cantidad de veces que lo
habíamos limpiado con aire a presión - y eso que el snorkel (toma elevada de aire) hace
que tan solo llegue al filtro el 25% del polvo que debería de entrar en condiciones
normales.
El "estado de salud" de nuestra montura es inmejorable, así
como el nuestro, y también hemos adquirido provisiones (en Turquía hay todo lo
imaginable) en previsión de las carestías que nos encontraremos en el Cáucaso y en las
repúblicas de Asia Central. Estamos listos, nos ponemos de nuevo en ruta.
Hasta hace muy poco tiempo la fama de la conducción turca era de las
más imprudentes y temidas de la zona. Pero el tiempo pasa y aunque las guías siguen
repitiendo las mismas impresiones -basadas en tópicos-, llevamos recorridos casi 3.000
km. y hemos de reconocer que la conducción dista mucho de la congoja que sufrimos en
1.988. Aunque algo más "alegres" con las líneas continuas, sí que respetan
señales y semáforos y en los adelantamientos ya miran si viene alguien enfrente. Tampoco
el modo de conducir español es "modélico" así que nos sentíamos como en casa
y eso nos permitía una conducción relajada, aspecto muy importante cuando se tienen que
recorrer miles y miles de kilómetros.
ENTRE EL SOL Y LA TORMENTA
Siglo XX,
año 1.999. Desde Ankara, capital de la República de Turquía, nos desplazamos a
Anatolia, 200 km al este y 3.000 años atrás. Entramos en Hattusa, capital del Imperio
Hitita, donde se hace balance de su vasto imperio: desde Oriente Medio (con parte de
Siria) hasta Babilonia, pero los egipcios, imperio rival, se les resisten y comienzan los
enfrentamientos con el faraón Ramses II. Gracias a las tablas cuneiformes de arcilla
encontradas a principios de nuestro siglo se ha podido desvelar toda la historia de un
Imperio del que hasta entonces solo se tenían referencias por citas en la Biblia y en
textos egipcios. Más de 200 leyes le regían y, por ejemplo, los actos de brutalidad eran
castigados con la muerte; los ladrones corrían mejor suerte, podían ser perdonados si
compensaban a sus víctimas.
Bogazcale o Bogazkoy, ahora es una tranquila población rural, los
gansos y las cabras pacen sobre la hierba ignorando que las piedras de las murallas por
las que se mueven rodearon con sus más de seis kilómetros una de las más grandiosas
ciudades hititas. Dentro de ellas los palacios, los templos, las puertas monumentales, la
fortaleza... los bajorrelieves que nos revelan el aspecto de sus monarcas, los
jeroglíficos nos relataba las hazañas del rey que yace en la tumba real. Y a tan solo 3
km. de la poderosa capital: Yazilikaya, el santuario real, cobijado al abrigo de las
paredes rocosas de una estrecha grieta. Los hititas adoraban a más de mil dioses. Hepatu,
la diosa del Sol y Teshub, el dios de la Tormenta, eran los primeros que encabezan su
larga lista. Sus imágenes siguen grabadas en las paredes de las rocas, después de 3.000
años... aunque ahora ya solo son "adoradas" por la valiosa historia que nos
revelan el Imperio de los ídolos de piedra.
Estas imágenes petrificadas están encajadas entre estrechas paredes a
cielo abierto. El sol juega a desvelarnos sus dioses a medida que avanza el día. Así nos
va iluminando y resaltando entre luces y sombras, sus contornos, sus figuras milenarias...
que continúan desfilando y posando... en aquel tiempo, para veneración de sus fieles
adoradores, ahora para los que amamos profundamente la historia y el arte.
EL MONASTERIO DE LAS NUBES
Dejamos
tras nosotros milenios de historia para reencontrarnos con un trozo de geografía de otra
era cuando llegamos al Mar Negro. Aguas mitológicas, por las que navegaron Jasón y los
Argonautas en busca de un país donde se decía que había vellones de oro ... Esa tierra
mágica no era otra que la actual Georgia, nuestra siguiente etapa. Pero volvamos a
Turquía.
Desde Samsum avanzamos por toda la costa por unas estrechas y
ondulantes carreteras donde la exagerada frondosa vegetación nos hace recordar lugares
tropicales muy distantes a la costa en la cual nos encontramos. En Trabzon viramos
bruscamente hacia el sur ya que deseamos alcanzar un recóndito lugar apartado de la
costa.
A 30 km, aliado con el tupido bosque, las montañas y la intensa niebla
que casi siempre le oculta, hallamos el monasterio de Sumela o de la Virgen María. A sus
1.500 m. de altitud y camuflado en un entorno de abruptas paredes rocosas parece como si
estuviera en levitación entre el cielo y la tierra.
Corría el año 385, en plena época bizantina, cuando fue fundado por dos monjes
atenienses tras aparecérseles la Virgen. Este remoto lugar era también el espacio
idóneo para alejarse del mundo material. Poco a poco fue aumentando su reputación y
peregrinos de todos los lugares se acercaban a venerar a la Virgen y a los dos monjes
elevados a la categoría de santos tras su muerte. Fue abandonado por los monjes, en 1923,
cuando se creó el estado turco y los griegos asentados en esa zona abandonaron toda
esperanza -tras la derrota griega en la guerra greco-turca de 1920-22- de crear un estado
griego independiente en esta apartada región.
Cuando la sinuosa pista que sigue el torrente llega a su fin nos
encontramos con un sendero que se desliza bordeando el precipicio, un camino que a veces
se transforma en un auténtico túnel debido a la abundante vegetación. En algunos
márgenes de la senda, las raíces de los árboles emergen retorcidas al exterior como si
quisieran retenerte e impedirte continuar el camino. Era como estar viviendo una de las
etapas de Bilbo, el intrépido hobbit de la novela "El Señor de los Anillos".
Parecía que de un momento a otro nos iban a rodear los elfos del bosque. La lluvia, que
desde anoche no ha cesado, continua suave pero constante, filtrándose entre las ramas de
los árboles hace que todo brille pero ha convertido el terreno en una superficie
resbaladiza. Por fin alcanzamos el monasterio.
Lleva varios años siendo restaurado, el cambio desde la primera vez
que los vimos en el verano de 1.992 es cuantitativo y cualitativo. Los muros exteriores y
las habitaciones monacales con viejas chimeneas han sido reconstruidas y los frescos
están siendo restaurados con extremo cuidado. El trabajo es enorme puesto que muchos de
ellos tienen las huellas que dejaron los pastores que en otra época se entretenían
lanzando piedras contra las imágenes, especialmente sobre los rostros de los santos y
personajes bíblicos. Aunque con andamios, el interior de la iglesia principal es
espectacular, totalmente recubierto con pinturas del pantocrator o narrando escenas
bíblicas.
La lluvia actúa intermitentemente, la niebla provoca un efecto
fantasmal y misterioso al deslizarse entre los abetos pero los elfos siguen sin aparecer.
Retornamos hacía el balneario base, donde la fuerza del torrente que lo cruza desprende
un sonido atronador. Antes de irnos intentamos otear el monasterio para despedirnos de él
pero desde su casi inaccesible posición en el cortado rocoso, parece no querer quitarse
el velo de niebla que oculta su rostro. Es como una hermosa mujer que se cubre para no
dejarse ver por desconocidos y que tan solo se muestra a la "familia", a los que
se toman la molestia de acercarse para conocerla mejor. Apenas podemos intuirlo, ponemos
de nuevo el morro de nuestra "cabalgadura" hacia el norte y nos instalamos a la
entrada de la falla. La niebla ha desaparecido pero no así la lluvia.
Ahora debemos enfrentarnos a nuestra próxima etapa, la república
ex-soviética de Georgia. Todo es nuevo, apenas tenemos información sobre su situación
actual y sobre el funcionamiento de sus fronteras. No existen libros ni guías, tan solo
una página web que, para nuestra sorpresa, ha creado el propio gobierno de Georgia.
Tampoco nos podemos creer todo lo que figura allí porque tan solo pondrán lo que le
interesa o publicarán "su versión". Lo que sí que nos vino muy bien fue la
información turística. Así descubrimos que el país, a parte de una exuberante
naturaleza montañosa, está cuajado de iglesias ortodoxas que junto con Armenia, se
convierten en una isla de cristiandad en medio de países repletos de medias lunas.
RUMBO AL REINO DE LAS CRUCES
Cruzar una
frontera en Europa no requiere más inconveniente que el cambio de idioma... pero cuando
sales de Europa las reacciones pueden ser tan diferentes y variadas como este rosario de
nuevas repúblicas que vamos a ir recorriendo. No obstante, todas nuestras fuentes de
información "fidedignas" coinciden en algo: la maravillosa hospitalidad de la
población local y el desmesurado nivel de corrupción y la práctica habitual de
"mordidas" y chantaje, el deporte favorito de aduaneros y policías de estos
nuevos países, recién liberados del yugo soviético.
Entre nuestro equipaje llevamos mucha tecnología punta: el ordenador y la impresora
Olivetti, el teléfono Inmarsat Ibérica (las comunicaciones por satélite directo causan
mucho recelo en todos estos países y se presta a abusos de autoridad y a arbitrariedades
sin sentido), la grabadora HP de CD ROMs, las dos cámaras digitales Olympus, otras dos
cámaras digitales de vídeo, etc. Debemos ser cautos a la hora de cruzar dichas aduanas,
hay demasiadas "golosinas" para unos funcionarios de aduanas donde lo que prima
es la "rapiña" y donde las reacciones pueden ser de lo más imprevisibles.
Estamos una tarde entera realojando el equipaje. Lo más fácil fue disimular el teléfono
satélite, se desmonta en un momento y repartimos las piezas en varios sitios. Todo lo
demás no se puede desmontar, tuvimos que ir acomodándolo con el resto del equipaje pero
algo camuflado, de tal modo que si lo encontrasen no parezca que está
"escondido" sino que en un sitio "lógico". Todo tenía que ser muy
natural, si lo viesen se lo sacaríamos con toda la "espontaneidad" posible y se
lo enseñaríamos de un modo natural y siempre con nuestras mejores sonrisas. Fue un
trabajo realmente duro, no dejamos nada al azar. Lo que más rabia nos da es que tenemos
todos los papeles en orden, pero no existe ningún reglamento cuando se trata de
corrupción estatal.
Ya está todo listo. Estamos preparados para esta nueva etapa,
arrancamos nuestro todo terreno hacia Kemalpasa, al borde del Mar Negro, para partir desde
ahí hacia Georgia. Es una despejada y soleada mañana del otoño de 1.999.

|

Ruta por Turquía

"¿Persecución
policial? Evidentemente no, pero en muchas carreteras turcas nos encontraremos con la
silueta de sus coches de policía que en la distancia hacen creer en la presencia de los
agentes de tráfico para que los conductores... "se porten bien".
.jpg)
"Ante los
bajorrelieves de una procesión de 12 dioses hititas en el Santuario de
Yazilikaya, el
Santuario Real, cobijado al abrigo de las paredes rocosas de una estrecha grieta."
.jpg)
"La
simbología y representaciones del arte hitita están presentes en toda
Anatolia."
.jpg)
"Los
bajorrelieves son el libro ilustrado de la historia del Imperio Hitita. Su modo de
representar a los dioses no tenía límites, en esta pared rocosa se le ha representado
como el mango de una espada, posiblemente como homenaje a alguna victoriosa campaña. Al
fondo, el rey Toudhalija IV sostenido por otra de sus
deidades."
.jpg)
"La
puerta de los leones de la fortaleza de Hattusa, ubicados en ese
emplazamiento para evitar la entrada de los seres malignos."
.jpg)
"La
Puerta Real, otro de los impresionantes accesos a la fortaleza de la
capital imperial Hitita."

"La pista
hacia Sumela, una ascensión que sigue el discurrir del torrente que creó esta gran
falla".

"El
monasterio de Sumela, a sus 1.500 m. de altitud y camuflado entre la niebla y en un
entorno de abruptas paredes rocosas parece como si estuviera en levitación entre el cielo
y la tierra".

"Los
frescos del Monasterios de Sumela, un importante legado artístico".
|